Nuestra visión

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Los colectivos que conforman Subvertisers International coinciden en denunciar que la publicidad comercial afecta negativamente al mundo en el que vivimos. En cualquier lugar del mundo, la publicidad comercial está invadiendo nuestros espacios públicos y cooptando nuestros medios de comunicación, en un intento por promover el consumo de bienes, servicios y marcas.

Al hacerlo, estos mensajes publicitarios están cambiando nuestros valores culturales e influyen en nuestro comportamiento social. Ayudan a crear una falsa imagen de las empresas multinacionales, que les previene de ser considerados los verdaderos responsables. El papel de los anunciantes en la financiación de la industria de los medios de comunicación genera problemas vinculados a la democracia, mientras que su promoción de un crecimiento económico insostenible pone en peligro nuestro planeta. El resultado es una sociedad de consumo contraria a nuestra visión de la justicia, la paz y la igualdad.

Nuestra lucha conecta con otras por la justicia social, económica y climática, por los derechos humanos y por la protección del medio ambiente. Juntos podemos retomar el control de nuestro relato colectivo con el objetivo de ofrecer una crítica global y construir nuevas oportunidades para el diálogo democrático en nuestros medios de comunicación y en el espacio público que compartimos. Queremos colocar la voluntad de la ciudadanía y nuestras necesidades sociales cotidianas por encima de los beneficios empresariales y de los mensajes comerciales ahora omnipresentes, tanto en nuestras calles como fuera de ellas. Así que estamos preparados para imaginar la sociedad post-publicitaria que es necesaria para llevarlo a cabo.

Nuestra lucha contra la publicidad aborda cuatro frentes:

1 – La publicidad es omnipresente en nuestra sociedad. Sabemos que la repetición y la perspectiva que ofrecen los mensajes publicitarios están alterando esencialmente la manera en que nos tratamos unos a otros y el mundo en el que vivimos. Ahora se demuestra que, apelando a ciertos valores sobre otros, la publicidad potencia comportamientos centrados en el yo, mientras suprime aquellos que nos unen a los demás. Exigimos el control democrático de todas las actividades publicitarias, de tal forma que las personas tengan voz en los mensajes que influyen en nuestros valores y comportamientos culturales.

2 – Mediante la financiación de los medios de comunicación (incluidas las noticias televisivas, la radio, la prensa e Internet), la publicidad está influyendo fundamentalmente en las historias e ideas expresadas a través de esos medios. Así pues, para que nuestras democracias funcionen correctamente y sin la influencia de los intereses comerciales, debemos apoyar los organismos mediáticos que sean democráticos y sirvan a los intereses de todas las personas por igual.

3 – Entendemos que la publicidad y las relaciones públicas son una forma de propaganda corporativa que, a menudo, se utiliza para ocultar las injusticias sociales, económicas y medioambientales perpetradas por los intereses empresariales. Ya sea a través de un juego de manos o de mentiras directas, la industria de la publicidad permite a las empresas multinacionales distraernos y ocultar así los problemas sociales que crean. Necesitamos la verdad y la transparencia para poderles pedir cuentas.

4. La ideología publicitaria nos invita a creer que los recursos naturales son infinitos, pero el crecimiento económico basado en la sobreproducción de bienes y el consumo excesivo de energía es imposible en un planeta finito. Preferimos por tanto una perspectiva sostenible que proteja los ecosistemas de nuestro planeta.